Si bien las creencias religiosas y los diversos puntos de vista éticos son profundamente respetables, creo que no es posible que se coarte la opción de elección de las chilenas que sí necesitan o quieren tomarla. Y aquellas que la consideran abortiva o no están de acuerdo, simplemente que no la tomen.
Las mujeres deben ser libres de decidir si toman o no la píldora del día después









