La mujer moderna, es aquella que comenzó hace unas cuatro décadas a liberarse, a dirigir su propio destino, sin estar predeterminada por la sociedad, no se debe hablar de una mujer que se ha liberado de la tradición.
Al ser la mujer quien ahora toma sus decisiones y no se somete a los espacios que la sociedad le había definido desde la prehistoria, o sea, adquirió autonomía, no se ha desprendido del todo de la diferenciación de los roles masculinos y femenino y, es más, aquel esquema se está rompiendo.
La mujer puede dejar a futuro varias tareas domésticas y algunas están siendo asumidas por los hombres, pero que otras vinculadas desde siempre al rol de la mujer como el cuidado de los hijos, los mantendrá porque tienen que ver con su identidad, con la maternidad, con el sentido de ser mujer. Los códigos que permiten la construcción de la mujer se perpetúan porque no son obstáculo” para su desarrollo.
Si un observa el mundo del trabajo, aunque la mujer ya no está recluida en la casa y no saca un título profesional para después no ejercerlo al casarse, lo cierto es que cuando los hijos se enferman, la madre es la que los cuida; es más preocupante que el hombre esté cesante, no la mujer; la mujer que se dedica más a su trabajo y menos a la casa es considerada mala madre, en cambio el padre ausente es comprendido.
Es decir, la mujer ha avanzado, pero sigue concentrándose en cierto tipo de carreras que hacen su vida más compatible con la familia; ganan menos que los hombres y si bien los hombres ayudan, la responsabilidad de la casa recae en ellas.
En el ámbito político y económico, están teniendo un alto grado de participación, éstos siguen concentrados en los hombres. Si bien a futuro, van a haber más mujeres en el poder político, se está lejos de llegar a una igualdad porque no sólo las mujeres tienen trabas familiares, si no que tienen menos ambición y ven el poder como un medio, no un fin. Las mujeres no buscan el poder por el poder y la explicación está en que su sociabilización prioriza lo privado y no lo público; la mujer identifica su existencia con la calidad de los lazos privados.
Una desventaja que se presenta se ve relacionada con el hecho de que la autonomía tiene su precio y es que las mujeres están alcanzado mayores niveles de angustia, similares a la de los hombres, por querer compatibilizar sus roles. Entre más libertad, mayor es el problema para administrar el tiempo, sostuvo.
Es importante decir, que la actual mujer ha logrado afirmar su femineidad sin ser dominada por lo masculino. Las mujeres ya no aspiran a ser como los hombres; ya no envidian la suerte de los hombres de haber nacido tales.









